Las tendencias de la nueva arquitectura en el diseño de centro comerciales en el 2026 nos permiten reflexionar y adaptarnos a las nuevas oportunidades que nos ofrece la arquitectura. Durante décadas, la arquitectura comercial del retail fue esclava de una fórmula rígida: la caja cerrada, el aire acondicionado omnipresente, la iluminación artificial invariable y un aislamiento absoluto del tejido urbano que la rodeaba. El éxito se medía en una métrica puramente transaccional, lo importante: vender, vender, vender.
Sin embargo, estamos siendo testigos de uno de los cambios de paradigma más fascinantes en la historia del urbanismo moderno. El Centro Comercial, tal como lo conocíamos, no ha muerto; ha mutado en algo mucho más complejo, humano y necesario.
La era del «Big Box» o el centro comercial como una caja cerrada y desconectada de su entorno ha muerto. Hoy, nos encontramos en una fase de transición hacia lo que denominamos «Lifestyle Hubs» o Centros de Vida. Como arquitectos, ya no diseñamos pasillos y locales; diseñamos experiencias urbanas integradas.
Como arquitectos, debemos entender que el «Apocalipsis del Centro Comercial» no fue un final, sino un proceso de selección natural. La digitalización masiva de la compra ha liberado al espacio físico de su función más básica —la de simple almacén de productos— para otorgarle una misión mucho más noble y ambiciosa: la de ser el nuevo espacio público del siglo XXI.
El Retorno a la Escala Humana
En este nuevo escenario, el diseño ya no se centra en la eficiencia del flujo hacia la caja registradora, sino en la calidad de la permanencia. La pregunta que hoy nos planteamos en las mesas de diseño de las firmas más influyentes del mundo no es «¿cuántos locales caben?», sino «¿por qué alguien elegiría estar aquí, sí puede comprarlo todo desde su sofá?».
Estamos pasando de diseñar contenedores de tiendas a diseñar ecosistemas de vida. Hoy, un proyecto comercial es exitoso si logra integrar la aleatoriedad de la calle, la frescura de un parque y la funcionalidad de un centro de servicios, todo bajo una narrativa arquitectónica coherente.
Tomemos como ejemplo la transformación de las salas de cine, ¿Por qué ir a ver una película en un teatro, si lo podemos hacer desde la comodidad de nuestro hogar?, los promotores de la pantalla grande lo han entendido y han creado experiencias al usuario que marcan una diferencia importante entre ver una película en nuestro sofá o en un teatro. Mejores sillas, efectos especiales, mejor sonido, el olor a crispetas y ese aire misterioso que rodea la visita a una sala de cine, parece gustar entre la audiencia. Ahora, no se va a ver una película, se va a vivir una experiencia.
La Arquitectura como Puente Emocional
La nueva arquitectura ha desempolvado conceptos; que siempre deben estar presentes en la arquitectura, pero que han sido olvidados y que hoy son aprovechados por algunos para hacer creer que son temas nuevos que ahora acompañan el quehacer arquitectónico.
Pasa esto con la bioclimática, la neuroarquitectura y la biofilia, por citar solo algunos, los cuales están siendo utilizados como conceptos ajenos al ejercicio profesional del arquitecto, y explotados por la academia y la moda, como un negocio del cual pretenden adueñarse, haciendo creer que solo los arquitectos que compren su discurso disfrazado de ciencia y conocimiento, y se unan a su campaña comercial, están haciendo las cosas bien, cuando estos conceptos, si bien es cierto que están repletos de ciencia y conocimiento, siempre han sido parte de la buena arquitectura y que algunos arquitectos no la involucren en su ejercicio profesional no es más que el resultado de la debilidad de la enseñanza académica.
Esta bien la especialización, como afianzamiento de conceptos y actualización de conocimientos, pero adueñarse de estos, y venderlos como nuevas disciplinas es lo que está mal, ya que la aplicación integral de estos conceptos es lo que diferencia la buena de la mala arquitectura. Esta bien asesorarse del especialista, pero se deben conocer al menos los principios básicos.
Si bien, no podemos generalizar, no deberíamos necesitar un consultor externo para entender que un techo de triple altura genera una sensación de libertad creativa, y que un techo bajo optimiza la concentración, o que un espacio confinado y mal iluminado dispara el cortisol, o que la temperatura de la iluminación nos puede hacer más o menos felices. O entender, el «Efecto Curva» y como el cerebro humano asocia ángulos rectos agresivos con peligro, nos recuerda que el uso de geometrías orgánicas no es un capricho estético; sino una estrategia para reducir el estrés del visitante.
Esto que hoy han enmarcado como neuroarquitectura, más que un servicio adicional, es un retorno a la sensibilidad perdida, a la emocionalidad de la arquitectura.
Mientras el debate continua y como dijimos, algunas instituciones y consultoras intentan empaquetar conceptos, como la neuroarquitectura, como una disciplina aislada por la que hay que pagar un «fee» extraordinario —similar a lo que ocurrió en su momento con la bioclimática—, la realidad es otra: el diseño basado en la respuesta humana debe ser una competencia nuclear del arquitecto.
En el caso del diseño de Centros Comerciales, eje central de este artículo, ahora el arquitecto del retail debe actuar como un sociólogo, un psicologo, un ecólogo y un escenógrafo. Debe ser capaz de proyectar espacios que respiren con la ciudad, que cambien con la luz del día y que ofrezcan una recompensa sensorial que ninguna pantalla puede replicar. Desde la integración radical de usos mixtos hasta el uso de algoritmos para optimizar el bienestar térmico y acústico, el futuro del diseño comercial es, paradójicamente, un regreso a nuestras necesidades biológicas más primordiales: luz, aire, vegetación y comunidad.
Siempre lo hemos recalcado, la Arquitectura que no produce emociones, que no deja recuerdos, no es buena arquitectura. Y aquí le propongo al lector el siguiente ejercicio, hazte la pregunta: ¿En cuantos y cuales, de los edificios de tu ciudad, te tomarías una foto, por su atractivo, por la belleza de su arquitectura? Haz el ejercicio, y dependiendo de el numero de ejemplos que puedas encontrar, entenderás mejor la calidad de la arquitectura de tu ciudad.
Entendamos como arquitectos, que ya no diseñamos pasillos, cajas ni contenedores de personas; diseñamos experiencias sensoriales, biológicas y sociales.
La arquitectura del retail se ha transformado y ha dado un giro de 360° que debemos asumir los arquitectos y planificadores de la ciudad, si deseamos seguir vigentes en el ejercicio de la profesión.
El programa arquitectónico de estos espacios dejo de ser solo Forma y Función, pasando de cajas contenedoras de mercancía a lugares en donde las emociones, y las sensaciones, crean recuerdos que hacen que volvamos una y otra vez a visitar y por ende a comprar.
La Certificación Confort, de la cual soy fundador, menciona el cumplimiento de 11 estándares que cumplidos todos, garantizan lo que hemos llamado la Arquitectura Feliz. Al aplicar la Certificación se entenderá que la buena arquitectura no es solo bioclimática o acústica, ni solo llenar formatos de chequeo, es la suma de conceptos que hoy retoma la arquitectura, para responder adecuadamente a la transformación urbana de las ciudades, y también a la felicidad de los usuarios del hecho arquitectónico.
Revisemos entonces, algunos conceptos que marcan tendencia en el 2026 a partir de la nueva era de la arquitectura:
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Hibridación Total: El Mix de Usos
El concepto de la «Ciudad de los 15 minutos» ha transformado el mall en un «Lifestyle Hub». La tendencia más potente a nivel mundial es la desaparición de las fronteras entre el comercio, el trabajo y la vivienda. Y aquí podemos destacar:
Diseñar el Centro Comercial como una Micro-ciudad: Los proyectos contemporáneos ahora integran clínicas de salud, centros de coworking, hoteles boutique y apartamentos residenciales dentro de la misma estructura comercial.
Retail Educativo y Cultural: Estamos viendo la inclusión de bibliotecas públicas, museos efímeros y centros de formación técnica que garantizan un flujo constante de personas más allá de las horas de compras.
Nuevos Materiales y Sostenibilidad Radical: Al igual que con la bioclimática, la sostenibilidad no debe ser un «anexo» al proyecto. Debe involucrarse como parte integral del proyecto. El monumento al derroche ha desaparecido, quien continue en esta práctica tiende a desaparecer como diseñador.
La materialidad en 2026 se aleja de los plásticos y acabados sintéticos hacia la arquitectura regenerativa. Sobresalen materiales que «respiran», que reducen la huella de carbono y que aportan una calidez táctil que el plástico no puede emular.
Aquí algunos:
| Tendencia de Material | Aplicación | Impacto |
| CLT (Madera Laminada Cruzada) | Estructuras principales y techos. | Baja huella de carbono y calidez visual. |
| Micelio y Bioplásticos | Paneles acústicos y mobiliario. | Materiales biodegradables cultivados en laboratorio. |
| Vidrio Inteligente (Dichroic/Smart Glass) | Fachadas dinámicas. | Control térmico y juegos de color naturales. |
| Piedra CNC y Cerámica Impresa 3D | Revestimientos de autor. | Personalización extrema con desperdicio cero. |
Retomar nuestro origen como parte de la naturaleza: Si dejamos de lado el ego característico de los arquitectos, que a veces creemos saberlo todo desde lo técnico y retomamos nuestro origen como hombres primitivos evolucionados, que mantienen en lo más profundo de sus neuronas la convivencia y disfrute de la naturaleza, entenderemos que el diseño que involucra formas, texturas y colores, que nos recuerdan lo más profundo de nuestra existencia es más aceptado que el diseño ortogonal de nuestras ciudades agresivas y nada amables en las que vivimos.
Se han preguntado ¿por qué las ciudades quedan solitarias en las festividades y por qué la tendencia de buscar el campo, la playa, y cualquier hospedaje que nos permita comunicarnos con la naturaleza, porqué la necesidad de alejarnos de la ciudad?. Esa necesidad de huir hacia el campo o el mar para reencontrarnos con lo natural no es casualidad; responde a huellas evolutivas grabadas en nuestro cerebro. Ellas, nos recuerdan que a pesar de la modernidad, seguimos necesitando ese contacto con la naturaleza, que definió nuestra existencia desde los orígenes.
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Biofilia
Reaparecen conceptos como la biofilia, que en la arquitectura contemporánea deben ser sistémicos. La biofilia en el retail contemporáneo no es poner macetas; es la integración sistémica de la naturaleza y para cumplir con este propósito podemos involucrar conceptos como:
- Los Fractales Visuales: No se trata de llenar todo de plantas. Usa materiales o texturas que imiten patrones naturales (venas de madera, piedra, patrones geométricos orgánicos). El cerebro reconoce estos patrones y reduce los niveles de estrés. Recuerda que el cerebro no distingue entre la realidad y la mentira, otros organos si, pero si colocas un jardin artificial a uno natural, el cerebro no lo distinguira, de pronto el olfato, si.
- Agua en movimiento: Un pequeño espejo de agua o una fuente con sonido blanco no solo mejora la humedad, sino que actúa como una barrera acústica natural frente al ruido del tráfico o las multitudes.
- Sistemas de Ventilación Natural: Sustituir el aire acondicionado por microclimas creados mediante vegetación y fuentes de agua.
- Ritmos Circadianos: Implementar sistemas de iluminación que cambian de temperatura (K) y color según la hora del día, respetando el ciclo biológico del ser humano.
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Neuroarquitectura: Diseñando para el Cerebro
Ya no basta con que un espacio sea «bonito»; debe ser biológicamente saludable. La neuroarquitectura utiliza la neurociencia para entender cómo el entorno físico afecta nuestras hormonas y estado de ánimo.
Dentro de sus prioridades esta:
- Reducción del Cortisol: Se diseñan recorridos con curvas orgánicas (evitando ángulos rectos agresivos) para reducir el estrés del visitante.
- Navegación Intuitiva: El uso de «hitos» visuales y cambios de textura en el pavimento ayuda al cerebro a orientarse sin necesidad de señalética excesiva, mejorando la sensación de control y bienestar.
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El Concepto «Phygital»: El Espacio como Interfaz. Diseño para la «Economía del Like»
El diseño arquitectónico debe ahora considerar el «Customer Journey» digital.
- Dark Stores integradas: Espacios de logística invisibles para el público que permiten la entrega inmediata de compras online realizadas en el sitio.
- Focal Points fotogénicos: Designa un área del proyecto (una escalera, un mural, un jardín vertical) para que sea el «momento Instagram». Asegúrate de que la iluminación en ese punto sea cenital y suave. Si el espacio es compartible en redes, el marketing del edificio se hace solo.
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El «Tercer Espacio» (The Nook Concept)
- Zonas de «no-compra»: Muchos Centros Comerciales han eliminado los espacios de estar, de descansar, solo les interesa que el visitante camine sin parar y compre: gran error, ahora diseñamos rincones con asientos cómodos, WiFi gratuito y tomas de corriente que no estén ligados a un consumo obligatorio.
Estos «espacios de pausa» aumentan el tiempo de permanencia general en el edificio (dwell time), lo cual beneficia indirectamente a todas las marcas.
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Materialidad Táctil y Sostenible
- Puntos de contacto naturales: Si el presupuesto es ajustado, prioriza materiales nobles (madera real, piedra, metal) en las zonas donde el usuario toca: pasamanos, manijas de puertas y mostradores de información. La «honestidad material» en los puntos de contacto genera una percepción de lujo y bienestar.
- Fachadas activas: Utiliza materiales locales o reciclados para crear celosías que generen juegos de luces y sombras. Esto aporta identidad local y reduce la carga térmica.
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Flexibilidad Estructural
- Módulos «Plug & Play»: Diseñar las instalaciones (eléctricas y sanitarias) de forma perimetral o mediante suelos técnicos para permitir que los locales cambien de tamaño o función (de tienda a cafetería, por ejemplo) sin necesidad de demoliciones costosas.
Casos de Éxito: Referentes Mundiales
The Well (Toronto, Canadá)

The Well es probablemente el ejemplo más depurado de lo que llamamos un **»Mixed-use de densidad crítica».
Es la maestría en la creación de tejido urbano. Su gran marquesina de vidrio protege una calle que es, a todos los efectos, pública. Enseña que la permeabilidad es la clave, como conceptos importantes enmarcamos:
- El Concepto «Outdoor-Indoor»: El corazón del proyecto es una gran columna vertebral peatonal protegida por una espectacular marquesina de vidrio de flujo libre (metros cuadrados de cristal). Esto permite que el espacio se sienta como una calle abierta de la ciudad, pero con el confort térmico necesario para el invierno canadiense.
- Densidad Vertical: No es un mall con torres encima; es un ecosistema. Integra más de 1.1 millones de pies cuadrados de oficinas y 1,700 unidades residenciales. La clave arquitectónica es que el retail actúa como el «atractivo» social en la planta baja y los primeros tres niveles.
- Permeabilidad: La permeabilidad. *The Well* tiene múltiples puntos de entrada que lo conectan con el distrito de entretenimiento de Toronto, eliminando la sensación de «entrar a un edificio» y sustituyéndola por la de «cruzar un barrio».
- Uso de Tecnología: Sistema de enfriamiento por agua profunda (sostenibilidad). Ascensores de cristal panorámicos (experiencia).
Battersea Power Station (Londres, Reino Unido). El triunfo de la reutilización adaptativa.

Aquí, la neuroarquitectura se manifiesta en el «asombro» provocado por la escala monumental del patrimonio industrial, contrastado con materiales modernos como el bronce y el vidrio curvado.
Los arquitectos (WilkinsonEyre) mantuvieron la estética industrial bruta (ladrillo visto, cerchas de acero) y la contrastaron con materiales contemporáneos como vidrio curvado y acabados en bronce. Esta dualidad crea una experiencia visualmente rica que los centros comerciales nuevos no pueden replicar.
En lugar de locales estándar, los espacios comerciales respetan la escala monumental de las antiguas salas de turbinas. Esto genera un efecto de «asombro» (neuroarquitectura) que eleva la dopamina del visitante, haciendo que el acto de comprar sea secundario a la experiencia de estar en el lugar.
Este proyecto es el referente mundial en **arquitectura de regeneración**. Convertir una central eléctrica de carbón icónica en un destino de lujo y ocio requería una sensibilidad extrema.
Estos proyectos demuestran que el retail contemporáneo ya no se trata de metros cuadrados de venta, sino de «metros cuadrados de «escenario social».
Por ello, el diseño debe ser:
- Resiliente: Capaz de cambiar de uso (de tienda a oficina, de oficina a ocio).
- Poroso: Que la ciudad entre y el centro comercial salga.
- Memorable: Que genere una conexión emocional a través de la historia (como en Battersea) o de la innovación estructural (como en The Well).
Recordemos entonces que, el éxito de un proyecto hoy no se mide en ventas por metro cuadrado, sino en tiempo de permanencia de calidad. Si el usuario prefiere trabajar, leer o encontrarse con amigos en tu centro comercial antes que en su propia casa, has ganado.
El arquitecto del mañana no es un especialista en fragmentos, sino un generalista capaz de orquestar la técnica, la biología y la emoción. El retail es, hoy más que nunca, un laboratorio de experimentación urbana donde nuestra responsabilidad es devolverle la escala humana a la ciudad.
La arquitectura comercial ya no es el diseño de un contenedor de productos, sino la creación de una plataforma para las relaciones humanas. El arquitecto que entienda que su cliente final no es la marca que alquila el local, sino la persona que busca un lugar donde sentirse bien, será el que lidere el mercado.
Para finalizar, y a manera de resumen, algunos consejos para el arquitecto del mañana que pueden ser implementados en proyectos de cualquier escala y presupuestos limitados, para elevar la calidad de un espacio comercial hacia estándares contemporáneos:
- Abre la caja: Conecta el interior con la calle. Crea plazas públicas reales, no solo privadas.
- Cura el contenido: El arquitecto debe actuar como un curador de experiencias, dejando espacios flexibles para pop-ups y eventos.
- Prioriza lo sensorial: El sonido del agua, el olor a madera natural y la variabilidad de la luz natural son tus mejores herramientas de diseño.
- Prioriza el tacto: Usa materiales naturales en pasamanos y puntos de contacto. La «honestidad material» se siente de inmediato.
- Diseña para el «Like»: Crea focos visuales fotogénicos con iluminación cenital suave. El usuario será tu mejor promotor en redes sociales.
- Zonas de Pausa: Crea rincones de descanso sin obligación de consumo. El aumento del dwell time (tiempo de permanencia) es el KPI más valioso hoy.
- Flexibilidad «Plug & Play»: Diseña infraestructuras que permitan que un local pase de ser una tienda a un café en 48 horas.
- Reinvéntate, olvida lo aprendido. Si crees que ya no hay nada que aprender y consideras que tu estilo arquitectónico es el verdaderamente correcto, has perdido el tiempo leyendo este post, te deseo suerte en tu ejercicio profesional. Si por el contrario crees que es el momento de adaptarse a la nueva arquitectura, deseas aprender más sobre los nuevos conceptos que se imponen a nivel mundial y quiere destacarse entre la multitud de arquitectos que hacen todos lo mismo, espero haber sembrado la semilla del éxito en tu profesión, el mundo de la arquitectura cambio y el éxito solo será de unos pocos.
Si reinventarse y adaptarse a la nueva arquitectura, esta en sus planes, le invito a contar con nuevas herramientas como la Certificacíon Confort que precisamente se basa en estos conceptos.
Hasta la próxima.
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